Si la Argentina tiene todos los climas, el Conurbano tiene todas las argentinas

En Una historia del conurbano, Pedro Saborido confirma que cada vez que se propone contar un universo determinado lo hace con un brillo y genio sin igual. Lo había hecho con Una historia del fútbol y también con Una historia del peronismo. Esta vez, las historias de las invasiones inglesas, las dimensiones paralelas, las apariciones de Vírgenes que conceden deseos desopilantes y otras criaturas con la misma garantía de lo hipnótico, como un adorable astronauta ruso, construyen una obra inolvidable. El guionista de Peter Capusotto y sus videos –y de tantos otros ciclos recordados– además de hacer reír con fiereza y de contar his-torias magistrales, también despliega una mirada lúcida, mordaz y encantadora. El conurbano y todos sus componentes, entonces, quedan retratados con una cruza de arte y sociología como el que captura, en medio de tanto desparpajo, un mundo que parece no tener explicación pero que la tiene: sólo hay que saber buscarla.

Una historia del conurbano - Pedro Saborido

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Si la Argentina tiene todos los climas, el Conurbano tiene todas las argentinas

En Una historia del conurbano, Pedro Saborido confirma que cada vez que se propone contar un universo determinado lo hace con un brillo y genio sin igual. Lo había hecho con Una historia del fútbol y también con Una historia del peronismo. Esta vez, las historias de las invasiones inglesas, las dimensiones paralelas, las apariciones de Vírgenes que conceden deseos desopilantes y otras criaturas con la misma garantía de lo hipnótico, como un adorable astronauta ruso, construyen una obra inolvidable. El guionista de Peter Capusotto y sus videos –y de tantos otros ciclos recordados– además de hacer reír con fiereza y de contar his-torias magistrales, también despliega una mirada lúcida, mordaz y encantadora. El conurbano y todos sus componentes, entonces, quedan retratados con una cruza de arte y sociología como el que captura, en medio de tanto desparpajo, un mundo que parece no tener explicación pero que la tiene: sólo hay que saber buscarla.